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Una previsión de varias décimas de crecimiento en el PIB, nuevas inversiones de capital extranjero y un repunte de nuevos turistas. Tras la resaca del Mundial de Norteamérica ya hay cifras de la repercusión de la segunda estrella sobre la economía española, pero, ¿qué ocurre con el sector hortofrutícola? ¿cómo es posible aprovechar esta actualización de la marca España?
Aprovechar el Mundial en el sector hortofrutícola
Teniendo en cuenta que el sector de las frutas y hortalizas en España es netamente exportador, la oportunidad que se presenta no se debe dejar escapar.
Esta semana en la última crónica del ejercicio en Onda Cero con Alberto García le proponía cerrar la campaña agrícola con esta cuestión. ¿Dónde está la ventaja competitiva de la agricultura española y cómo es posible agregarla a la ola de simpatía generada en torno a la marca España tras la consecución del último Mundial de fútbol?

Debilidades y fortalezas
Partimos en inferioridad de condiciones con países terceros competidores en cuestiones de precio y de costes de producción. El sector hortofrutícola español pierde en el low cost, no somos un bazar chino que lo apueste todo al bajo precio. En eso perdemos ampliamente con países como Marruecos o Turquía.
Lo mismo ocurre con los costes de producción, hasta tres y cuatro veces por encima de la subida del IPC ascienden cada año. Costes de mano de obra en España hasta ocho veces superiores a los de los países norteafricanos.
Así que, ¿qué nos queda? Nos queda el servicio, la fiabilidad y la continuidad en el suministro, la seguridad tanto en lo sanitario como en lo planificado y contratado. Este factor intangible es la ventaja competitiva frente a los terceros países. Y ya ha dado algunos frutos.
Por ejemplo, este último año las exportaciones de Marruecos a Reino Unido y Unión Europea han caído un 7% después de que el año anterior hubiesen sido récord. Son diversos los motivos de este pequeño descalabro marroquí, pero entre las causas está el incremento de las reclamaciones en destino que han tenido los tomates de Marruecos, sobre todo en Francia. Otras causas están en la meteorología, las plagas o la propia demanda interna marroquí, pero el mayor número de reclamaciones también ha determinado esta leve caída, inédita hasta ahora.
Y es ahí donde los productores españoles juegan su baza. En un mejor servicio que haga innecesarias las reclamaciones de los clientes en destino. Hilando con lo anterior en el último año Almería ha mejorado un 11% sus ventas y penetración en un mercado que se creía perdido, como es el británico. Son brotes verdes basados en el servicio, activo que ahora tras el Mundial cobra más fuerza a través de la marca España.
Años predicando con el mismo argumento
En realidad nada de lo dicho hasta ahora es nuevo. En los últimos dos años en las charlas técnicas a las que El Agro Auténtico ha asistido en Almería y costa de Granada se ha repetido como argumento central la calidad del servicio como elemento diferenciador y de valor añadido.
Analistas económicos como David del Pino o Juan Carlos Pérez Mesa exponen esta idea en sus conferencias. Ahora – tras el Mundial de fútbol, escaparate en el que los valores de la selección española han renovado la marca España – es el momento perfecto para reivindicar y hacer bandera de la calidad del servicio que los productores y exportadores españoles ofrecen a los supermercados y mayoristas de toda Europa.
Unos valores de la selección de fútbol que entroncan, que coinciden, con los principios que rigen al sector hortofrutícola español: calidad, transparencia, confiabilidad, continuidad y seguridad.





