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Nostoc en Almería reúne a 160 personas en el evento ‘Microbiología que funciona’ con el que la compañía abre el telón en la campaña 2026/27
Buena parte del verano preparando un evento que ha superado todas las expectativas, en cuanto a asistencia y contenidos se refiere. Coincidiendo con el Día Mundial de la Agricultura la compañía española Nostoc Biotech ha reunido este miércoles en torno a 160 personas en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce (Almería) en la jornada titulada ‘Microbiología que funciona’.

Nostoc en Almería promueve la ciencia
Entre los presentes un gran número de técnicos de cooperativas, alhóndigas y todo tipo de comercializadoras, pero también de almacenes de suministros y de la distribución, amén de muchos agricultores, entre los que se encontraban quienes ya conocen en sus propias fincas la microbiología que funciona.
Este gran evento de Nostoc Biotech ha priorizado el carácter técnico y científico al comercial. De hecho las tres charlas han sido de investigadores, dos de ellos de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), dependiente del CSIC, y un tercero de la Universidad de Almería.

El propio CEO de la compañía, Enrique Cat, lo expresaba así: “Con esta jornada no queremos vender nada, sino divulgar conocimiento científico. Desde hace más de una década explicábamos que desde la raíz hongos y bacterias activan la resistencia sistémica de las plantas, ayudándolas a combatir plagas aéreas. Pocos creían en ello, nosotros sí. Años después este conocimiento se ha extendido y nos enorgullece haber estado desde el principio creyendo en esto y ahora poder seguir divulgándolo, como hacemos con este evento”.

Universidad de Almería
La primera de las tres charlas científicas corría a cargo de un doctor en edafología, Raúl Ortega Pérez, de la Universidad de Almería y especialista en microbiología de suelos. Este académico e investigador daba a conocer los resultados de un estudio realizado entre la UAL, Nostoc y la cooperativa CASI, que hace pocos años era merecedor del premio Cátedra Primaflor de la Universidad de Almería, amén de otros reconocimientos.

Resumidamente, en dicho estudio se emplearon bacterias de Nostoc solubilizadoras y promotoras del crecimiento en fincas de tomate obteniéndose una reducción superior al 20% en fertilización química y aumentando en un porcentaje de hasta el 33% los kilos obtenidos, que se tradujeron en un 52% más de ingresos para el agricultor al cosecharse tomates de mayores calidades e incluso calibres superiores.
Un estudio que ponía en valor un nuevo perfil de biofertilizantes, basados en microorganismos, pero al mismo tiempo trasladaba datos más concretos en términos de volumen de kilos y valor de los mismos para una mejor comprensión por parte del productor final.

Por otro lado, y más reciente en el tiempo, Raúl Ortega comentó que actualmente hay puesto en marcha un proyecto de la universidad almeriense que emplea humus líquido (vermicompost de Nostoc) para restauración de suelos.

Estación Experimental del Zaidín
La segunda de las charlas a cargo del responsable de la unidad de cultura científica de la Estación Experimental del Zaidín (Granada). Manuel Espinosa Urgel mostró un mapa de la degradación de suelos en los próximos años en España, habló de la puesta en valor de los residuos agrícolas como enmiendas orgánicas y describió el papel de hongos micorrícicos frente al estrés abiótico, generando resistencias inducidas frente a plagas e incluso mejorando el contenido nutricional de los frutos gracias a dichas micorrizas.

Espinosa Urgel también se centró en las bacterias promotoras para el crecimiento vegetal, movilización de nutrientes del suelo y activación de las resistencias sistémicas. En este sentido apuntó que dependiendo la función que se busque en las bacterias así se hace su selección.
Otros estudios de interés que citó se refirieron a la salinidad de suelos en España. “Búsqueda de bacterias que mejoren la respuesta de la planta al estrés por salinidad” dijo, para a continuación poner el foco en determinadas plantas que sobreviven en condiciones de altísima salinidad en algunas zonas del mundo, de las que se aíslan sus microorganismos. “Después gracias a dichos inoculantes microbianos se ha obtenido una mejora del 38% en los rendimientos en suelos salinos, gracias al uso de dichas bacterias que previamente habían sido aisladas”.

Activar la resistencia sistémica de la planta
“Qué ocurre dentro de la planta cuando entra en contacto con los microorganismos”, exclamó el tercer ponente, el doctor en Microbiología en la EEZ, Francisco J. Colina, para referirse al contenido de su presentación.
Una charla que argumentaba que los microorganismos son hoy día la alternativa sostenible para la protección de los cultivos. Este otro investigador de la Estación Experimental del Zaidín puso casos de trichodermas o de Bacillus thuringiensis (Bt), entre otros. Detalló, por ejemplo, que las proteínas secretadas por trichodermas no activan una defensa aislada, sino que reorganizan toda una red.
Así, Francisco J. Colina describió qué hay detrás de la resistencia inducida por microorganismos. “No aportan ningún nuevo mecanismo de defensa, sino que lo reconfiguran, y lo hacen de tal manera que es muy difícil que se creen resistencias por parte del patógeno”.
Ensayos con trichodermas, micorrizas y otros microorganismos que han apuntado en la misma dirección: el inoculante microbiano funciona. La resistencia sistémica de la planta abre un largo y apasionante camino de presente y futuro para la agricultura.







