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En realidad estaba previsto para este 31 de julio, pero se ha retrasado hasta el mes de septiembre. Desde la Comisión Europea, que viene a ser el Ejecutivo (el gobierno) de la Unión Europea se está actualizando un texto que tendrá que pasar por el Parlamento Europeo a la vuelta de este verano. Un nuevo acuerdo agrícola con Marruecos con ventajas sustanciales para el vecino norteafricano.
Nuevo acuerdo con Marruecos impulsado por la Comisión
Estos días atrás en su tradicional avance de campaña de Coexphal, los representantes de la asociación de exportadores almerienses referían esta cuestión, a preguntas de los periodistas.
Se ha publicado profusamente estos últimos años sobre las dos sentencias del Tribunal Europeo que ponían en entredicho el actual acuerdo, sobre todo en lo referido a tomates y melones cultivados en el antiguo Sahara español y comercializados con origen Marruecos. Así que la Comisión incluyó un anexo con un texto ambiguo para responder al Tribunal, pero al mismo tiempo reforzar su ideario de librecomercio con Marruecos.

Bolsa de dinero europeo
Así, fruto de dicho anexo se crea una bolsa de dinero europeo para infraestructuras de agua y energía para el desarrollo económico del territorio saharaui. Sin embargo, desde Coexphal se denuncia que dicho dinero de las arcas comunitarias no está siendo dirigido a la población saharui (no llega a los campamentos) ni a mejorar sus condiciones de vida; “sino que va destinado a las empresas marroquíes que quieren producir en el Sahara, un territorio con capacidad para 17.000 hectáreas”.

Plan Generation Green (2020-2030)
Es el nombre del plan diseñado desde la corona alauita para el desarrollo de invernaderos en el Sahara Occidental. De las inicialmente 5.000 hectáreas previstas, ya hay casi 2.000 de ellas listas para su licitación, aunque el potencial es mucho mayor.
Una desaladora y un parque eólico, a 75 kilómetros de la antigua Villa Cisneros, hoy día Dakhla, darán agua y energía a los futuros invernaderos en territorio saharaui. Lo contradictorio es que dicha desaladora no dará agua a la población local, sino que se destinará para uso exclusivo de regadío, según la propia Agencia para el Desarrollo Agrícola (ADA) de Marruecos.

Votación en el Parlamento Europeo
Así que se rompe la premisa inicial por la cual la Comisión Europea justifica el uso de dinero de las arcas comunitarias para el desarrollo económico de la población local saharaui. Una premisa que está en la base del texto que en este momento reescribe la Comisión y que será presentado al Parlamento Europeo en septiembre para su votación. Un nuevo acuerdo agrícola con Marruecos que marcará el devenir de la agricultora española y europea.





