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III Simposio de Albuñol, organizado por Bioera y el ayuntamiento bajo el título ‘Desafío raíz: avances en microbiología del suelo y estrategias de manejo’
Después de tres ediciones ya se ha consolidado como cita obligada en la costa de Granada para agricultores y técnicos que trabajan mirando a la riqueza que proporciona un suelo saludable. Simposio organizado por la empresa Bioera, crónica que publicábamos ayer, y por el ayuntamiento de Albuñol.

La experiencia de Las Palmerillas
Investigadores presentes, de reconocido prestigio, como Miguel Ángel Domene, de la Estación Experimental de Las Palmerillas, que explicó cómo los microorganismos movilizan y solubilizan esos nutrientes esenciales que no están disponibles para la planta. Ahondó en las medidas necesarias para regenerar suelos agrícolas.
Domene enumeró distintos proyectos vinculados a Las Palmerillas, como la biodigestión de alto rendimiento para reducir a pocas semanas la obtención de compost, que de otro modo se alarga durante mucho más tiempo.

Domene hizo pensar al público presente sobre cuántos insumos inorgánicos se pueden ahorrar para sacar adelante un cultivo. Puso numerosos ejemplos, como la necesidad de hacer análisis de las aguas. “No solo análisis de suelo, sino también del agua que se emplea porque podemos conocer, por ejemplo el nivel de magnesio, lo que haría innecesaria su aplicación vía insumos. Y así con otros parámetros”, dijo.
La experiencia de la UAL
Paqui Suárez-Estrella, profesora de la Universidad de Almería (UAL), miembro del Área de Microbiología y del Grupo BIO-175, explicó que llevan años estudiando la valorización de los residuos agrícolas: el compostaje y los microorganismos que los habitan.
“El compost no es solo una enmienda orgánica, un abono; sino que hay que pensar en términos de bioproductos y como alternativa sostenible para mejorar la salud del suelo”, apuntó la académica.

Resultado de dichos años de investigación es la caracterización de dichos microorganismos del compost, interesantes por su carácter biofertilizante, bioestimulante o biopesticida.
“Disponemos de 1.500 cepas aisladas, derivadas de procesos de compostaje, y cada una de ellas ha sido analizada ‘in vitro’ para conocer así sus beneficios”, describió.
Suárez-Estrella habló de los beneficios de los extractos de compost – desde la estimulación del crecimiento hasta la supresión de patógenos, entre otros muchos – entendiendo que pueden ser probióticos vegetales (proporcionarían microorganismos beneficiosos) o también prebióticos (capaces de estimular la microbiota residente rizosférica).

Del mismo modo que en su ponencia Elías Martínez había explicado como responsable técnico de Bioera las sinergias de emplear Bacillus y hongos micorrícicos; Paqui Suárez-Estrella defendió la bioformulación de extractos de compost acuosos junto a otras cepas de la colección como Bacillus safensis y Pseudomonas monteilii. “Aumentan la biodiversidad de la microbiota del suelo y se reducen las poblaciones de patógenos”, aseveró la investigadora.
Sinergias complejas también con extractos de compost más micorrizas. Con esta combinación se responde mejor a problemas de fusarium.
“El futuro pasará por los extractos a la carta con bacterias específicas. Extractos de compost dentro del concepto de biotecnología de precisión”, sostuvo.

La experiencia de la UGR
Por su parte Francisca Ruano Díaz, catedrática de Zoología de la Universidad de Granada (UGR), puso en valor el papel de la biodiversidad para regenerar suelos y obtener cultivos más saludables.
“Si desaparecen los servicios ecosistémicos, habría que restituirlos con insumos, con el consiguiente gasto económico que suponen. Así que hay que preservar dichos ecosistemas”, argumentó.
Citó distintos estudios, entre ellos los relacionados con el papel de los setos o corredores verdes. “En ausencia de setos las poblaciones de pulgones se multiplican por cuatro”, remarcó.
Ruano Díaz finalizó con un dato de especial interés: “Incrementar la diversidad de plantas tiene más efecto en cultivos no ecológicos (hasta un 850% más de enemigos naturales) que en ecológicos (un 150% más de auxiliares)”.

Agrobío y los nematodos entomopatógenos
Javier Sánchez Loro, especialista en control biológico en Agrobío, avaló el control biológico por conservación y el papel de la fauna autóctona. Pero centró su discurso sobre todo en los nematodos entomopatógenos, esos gusanos parásitos que propagan una bacteria que es la que causa la muerte del insecto plaga.

Entre dichos nematodos entomopatógenos Sánchez Loro destacó Steinernema feltiae como especie beneficiosa para control de pupas de trips y moscas esciáridas. Dicha especie se encapsula en formatos de 2.000 nematodos por cada cápsula que se libera al entrar en contacto con el suelo o el sustrato. En el semillero se envuelven las cápsulas con la propia turba.






