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Hay cantera. Es la mejor noticia después de la mañana que eché en el día de ayer con los cortadores de sandía de la colla de la cooperativa Unica. De ellos solo hay un veterano que hace de alma mater del grupo y el resto ya con experiencia sobradamente adquirida garantizan una labor tan crucial y decisiva como es la de acertar en el corte de esta bendita fruta.
Colla de Unica
Nos ubicamos en El Ejido (Almería) en una finca de sandía blanca o rayada dos días antes del corte. Mañana viernes pasarán por aquí. El invernadero pertenece a un agricultor de la cooperativa Cabasc, socia de Unica.
Me explican lo importante que es la organización en su trabajo. Me muestran un listado de agricultores, con el día en el que se metieron las colmenas en cada finca y la planificación correspondiente. No queda nada a la improvisación. Se calculan los días de corte, pero antes se hace un seguimiento de cada explotación.
“Vamos visitando las fincas, previamente, semanas antes y días antes para garantizar el momento adecuado. También estamos en contacto con la comercial de la cooperativa para que de ese modo ellos también puedan planificar los kilos de cara a los clientes”, describe Ángel Fernández, que nos comenta que la labor de coordinación con Loli Rodríguez, comercial de Unica, es fundamental.
A Loli también la conocimos hace dos años cuando publicamos un artículo sobre el engranaje que hace Unica que va desde el departamento comercial a la producción para unir y casar lo que sale del invernadero con lo que el cliente pide en destino.

Una hornada de nuevos cortadores de sandías
Gabriel González es el más veterano de la colla. Suma tres décadas cortando sandías. “Si no gustase, este trabajo no se podría hacer. Pero me gusta y por eso sigo después de tantos años”, responde con buen humor cuando le pregunto al respecto.
Todos ellos durante los meses de invierno se dedican a otras actividades y cuando llega la primavera/verano cogen las herramientas del buen cortador. Por cierto, ya no tienen que agacharse como antaño (cortan de pie) y me muestran en el maletero del vehículo todo un arsenal para cortar bien y en su punto miles de kilos de sandías.

A la finca llego con Gabriel y con Ángel Fernández, que lleva 19 años en este oficio. Un joven cortador de solo 35 años, polifacético en todos los registros, siendo jugador de fútbol y agricultor durante el resto del año.
Minutos más tarde llegan a la finca Lorenzo Maldonado, que lleva diez años en el oficio y que aparece en el vídeo adjunto con Ángel; y también Abel Rubio, que aglutina casi década y media como cortador; y Juanma Cortés, acercándose a los diez años. Todos con experiencia y lo que más me sorprende, con juventud. Una buena noticia para la continuidad del campo almeriense, andaluz y del resto de zonas productoras. Y es que algunos de ellos cuando acabe la temporada en Almería, allá por finales de junio, continuarán en otras regiones del país.

Algunas claves para acertar en el corte
Conversando con ellos rápidamente rompen el mito del verdor o de la sequedad de las hojas en torno al fruto como parámetro de medición de la madurez de la sandía. De hecho en el vídeo Ángel corta una sandía, perfectamente madura y con las últimas hojitas frescas y verdes. Así que ese indicador de que estén secas no es cierto.
¿En qué se fijan?
En el color de la corteza. Cuando son negras, el color es más oscuro; y cuando son sandías blancas las rayas están más separadas y la piel es más blanquecina (el pardeo de la piel). Es difícil de expresar de otro modo en un texto, pero doy fe de que ayer in situ en la finca la diferencia visual existe. Y ellos que llevan ya muchos años en el oficio tienen el ojo hecho. Así que les resulta fácil.
Otro indicador es el del tapón. Ese rabo más cerrado, más terminado.
Luego también hay que conocer la variedad. Me comentan pequeñas diferencias entre unas y otras, así que es entendible que todo buen cortador conoce a la perfección las características de cada variedad de sandía.

Ellos, los cortadores de sandías, son profesionales que hacen posible que cuando el consumidor abre una sandía en casa repita cuando vuelve a salir con el carrito de la compra.






