El estrés térmico es el mayor efecto limitante en los invernaderos. Sin embargo, esta barrera puede ser un muro cada día más pequeño. En el último mes hemos asistido en Almería a varios eventos en los que tres, incluso cuatro casas de plásticos de cubierta, han presentado grandes novedades que limitan ese estrés causado a las plantas por altas temperaturas. Estamos asistiendo a una revolución silenciosa en los plásticos de cubierta de los invernaderos.
Los aditivos y la tecnología empleada es diferente, pero los efectos son similares en los nuevos filmes que están presentando estas semanas los fabricantes. La luz para alimentar la planta, no para estresarla. Una bajada de la temperatura media en el interior del invernadero de unos 6 grados y una reducción drástica, en torno al 70%, de las necesidades de blanqueo o encalado del techo del invernadero.
Esto lo cambia todo. Mejora de los cuajados, del crecimiento de una planta menos estresada, que requiere menos tratamientos, mejor adaptación de los enemigos naturales y un uso más eficiente del agua. Es un verdadero control climático de las condiciones del invernadero. Estos nuevos plásticos también pueden provocar una cambio y ampliación de los ciclos productivos. Estaremos muy atentos.





