Agricultores, empresas, regantes, trabajadores del campo y de almacenes de la mano piden dignidad para el campo
El sector agrícola de Murcia reclama respeto, precios justos, agua y control de las importaciones de terceros países
La manifestación celebrada en el día de ayer por las calles de Murcia nos deja muchas lecciones a la hora de arrimar el hombro en una misma dirección. Un ejemplo de unidad de todo un sector que deja de lado las diferencias internas que pueda haber, que siempre las hay como en cualquier familia, para defender una máxima común: dignidad y respeto para los hombres y mujeres que hacen posible a diario brotar alimentos de la tierra.
Emocionante poder ver a esas miles de personas acompañadas por cientos de vehículos y tractores agrícolas trasladando el sentir rural a la gran ciudad. Pancartas pidiendo respeto y futuro para los productores que son generadores de empleo y trabajo y hacedores a diario de alimentos saludables; chalecos de trabajadores del campo y de los almacenes, que con orgullo se manifiestan al lado de los empresarios agrícolas recordando que en el barco navegan todos juntos y que el hundimiento de unos lleva inexorablemente al de los otros; tractores grandes y pequeños; camioncillos y hasta grandes tráiler frigoríficos subrayando que España y Europa comen gracias al campo que tantas y tantas veces es olvidado y ninguneado.
Emocionante ver a alhondiguistas con cooperativistas; a grandes exportadores con pequeños agricultores; a regantes de las distintas comunidades, de zonas de interior y de costa; a muchas empresas de la industria auxiliar, desde semilleros hasta distribuidores de insumos, acompañando a los productores y a los comercializadores formando un mismo equipo. Recorrer la manifestación de arriba hacia abajo, y viceversa, comprobando tal unidad en un conglomerado tan diverso devuelve la esperanza en el futuro del sector más importante de los que jamás haya habido, el primario, donde agricultores y ganaderos conforman un mismo ser.
Antes de despuntar el alba se preparaba la gran marcha a la capital murciana desde todos los puntos cardinales de la geografía murciana, que es agrícola en todas sus comarcas, como lo es también la España que no habita en las ciudades. Una tractorada que no tenía fin y que por unas horas cambiaba el tajo por el asfalto, el terruño por la ciudad. Y es que hoy día el olvido hacia el campo y lo rural conduce a que el consumidor desconozca el arduo trabajo que hace posible llenar de buenos alimentos el lineal del supermercado o el estante de la frutería. Un consumidor que ignora y al mismo tiempo sufre ese gran diferencial de precios que distorsiona toda la cadena pagando barato en origen y caro en destino.
El problema de precios siempre presente en la agricultura española, pero hay más, como la falta de agua en la huerta de Murcia y de fuentes alternativas viables para mantener la actividad y no caer en el abandono; el incremento constante de los costes de producción – desde fertilizantes hasta el precio de la energía, el gasoil o el metro cúbico del agua -; la burocratización continua de cualquier actividad agrícola; el ecologismo de ciudad/oficina alejado de la realidad de los pies en el suelo y que empuja a la despoblación de las zonas agrícolas, la falta de atención a nivel institucional o el desconocimiento por parte de la opinión pública del papel estratégico de la agricultura y ganadería para vertebrar a un país y a una sociedad.
La lista de argumentos que unían ayer al sector primario murciano, sería extrapolable a otras regiones españolas, pero de manera sintetizada se podrían resumir en tres grandes reivindicaciones:
1.- Exigencia al Gobierno de España y a la distribución nacional e internacional (supermercados y discounts, centrales de compras, intermediarios, mayoristas,…) de precios justos en origen que permitan reducir el gravísimo impacto de la subida de costes de producción en agricultores y empresas productoras.
2.- Mantenimiento y defensa del Trasvase Tajo-Segura y establecimiento de un precio asumible del agua desalada para agricultura.
3.- La exigencia de reciprocidad a las importaciones de países terceros en las condiciones agronómicas, fitosanitarias y medioambientales que deben cumplir para acceder al mercado comunitario, con el fin de evitar competencia desleal y crisis de precios, como ocurre desde hace años sin que nadie ponga solución a esta sangría.
Las organizaciones agrarias Asaja, Coag y Upa con el apoyo de Proexport (Asociación de productores-exportadores de frutas y hortalizas de la región de Murcia), Fecoam (Federación de cooperativas agrarias de Murcia), Fecamur (Federación de cooperativas agroalimentarias de la región de Murcia), Apoexpa (Asociación de productores-exportadores de frutas, uva de mesa y otros productos agrarios), Scrats (Sindicato central de regantes del acueducto Tajo-Segura) y Jucers (Junta central de usuarios regantes del Segura) piden soluciones ya.
No mañana, ya.