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La fruticultura subtropical de la costa granadina tiene en la finca La Nacla, situada en Puntalón (Motril), su enclave de referencia en I+D. Se trata de un centro experimental de la Caja Rural de Granada que ensaya nuevas técnicas culturales para responder a los continuos desafíos que se plantean en productos estratégicos, como lo son el aguacate y el mango.
Los ensayos también engloban otros cultivos como la pitahaya, la papaya, la carambola, el lichi o el caviar asiático; aunque son aguacate y mango los que más protagonismo adquieren en esta finca de tres hectáreas.
Encuentro México-España
La visita a este centro experimental hay que enmarcarla en el encuentro México-España promovido por la empresa Plant Health Care, que ha realizado un tour agrícola por diferentes áreas del sur de España a un grupo de técnicos mexicanos, varios de los cuales asesoran grandes fincas de aguacate en la cuna del mayor productor mundial de este cultivo.
Conversamos con ellos y nos comentan que solo en el Estado de Michoacán se calculan alrededor de 300.000 hectáreas de aguacate, una cifra que desborda cualquier cálculo. Otro importante Estado mexicano es el de Jalisco, con dígitos de varios ceros al cuantificar la superficie de aguacate.
Estos técnicos mexicanos emplean en su día a día el producto estrella de Plant Health Care, el bioestimulante ProAct aa, que a su vez también se ha probado en esta finca de la Caja Rural de Granada con interesantes resultados sobre la producción, según relata Emilio Guirado, asesor y colaborador en La Nacla: “Con ProAct aa hemos observado un incremento de los rendimientos superior al 15%, en relación a los testigos”.
Con Emilio Guirao recorremos la finca acompañados también por Lourdes Arrabal, la responsable de la misma, y por Abelardo Martín, el encargado de La Nacla.
Ensayos en aguacate
Entre los tres nos muestran algunos de los numerosos ensayos que hay en marcha en La Nacla. En una de las parcelas se evalúa Hass sobre distintos patrones y marcos de plantación “para analizar diferentes características de suelo y agua”, detalla Guirado.
Pruebas para estudiar patrones tolerantes a salinidad y caliza; otros ensayos para hacer un seguimiento de portes erectos que esconden muy bien la fruta; o caballones a 60 centímetros para hacer árboles como máximo de 3,3 metros de altura.
“También ensayos de parcelas a alta densidad pensando en la posible reconversión del aguacate, por la temática del agua, y cambiar plantaciones antiguas que hayan sufrido problemas de hongos de suelo”, relata Emilio Guirado, entre otros ejemplos actuales de estudio.
Mango en invernadero
La visita a La Nacla la realizamos en una otoñal sesión vespertina. Antes de que la luz mengue entramos al invernadero de mango.
“Aquí ensayamos variedades tempranas para adelantar la producción, en relación al cultivo de calle”, expresa Lourdes Arrabal.

La producción de mango bajo plástico permite madurar la fruta entre 3 o 4 semanas antes a la maduración de esa misma variedad en aire libre. En este invernadero se ensaya con tres variedades como son Irwin, Maya y Ataulfo (amarillo).
Entre las prácticas culturales que nos describen está la recogida del plástico, desde finales de mayo hasta principios de octubre, para favorecer la radiación.

El mango en la costa de Granada
El mango en invernadero permite iniciar la campaña a últimos de julio y llevar las recolecciones en cultivo protegido hasta finales de septiembre.
En la calle la variedad Osteen empieza en la segunda quincena de septiembre y se prolonga hasta mitad de octubre. Desde esa fecha se cosecha la variedad Keitt que está en producción hasta finales de noviembre.