Las cosas han cambiado mucho en la Unión Europea en los últimos tiempos. Un proyecto comunitario que nació después de la II Guerra Mundial para que el abastecimiento de alimentos a la población europea estuviese garantizado, sobre todo ante posibles conflictos militares y escenarios de incertidumbre geopolítica. Es justo lo que tenemos ahora, pero la Unión Europea sacrifica la PAC, la Política Agraria Común, para destinar ese dinero a otros menesteres.
Para el próximo marco financiero de la PAC Ursula von der Leyen ha anunciado un recorte del 22%, que se suma otro recorte del 10% en el actual período, es decir, un 32% menos de dinero para ayudar a que los sectores primarios europeos sigan siendo competitivos.
La agricultura y ganadería europea abiertamente ya no es prioridad para la Comisión Europea. Un tercio menos de dinero que va a otros sectores. Ahora entendemos la política de acuerdos con terceros países. Comeremos lo que venga de fuera y los restos de químicos no permitidos y de metales pesados entrarán en nuestra cesta de la compra de forma sigilosa.





