¿Respetará la Comisión Europea la voluntad del Parlamento Europeo que ha dicho no a Mercosur hasta que no se pronuncie la Justicia comunitaria sobre su legalidad? El acuerdo firmado el pasado día 17 de enero por Ursula Von der Leyen en Paraguay está en pause. Y así en pause podría estar unos dos años hasta que resuelva sobre su legalidad el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
Fuentes comunitarias sostienen que el plan de la Comisión Europea es aplicar el acuerdo, aunque sea provisionalmente, y sin esperar a lo que diga la Justicia. Enseguida las organizaciones agrarias y empresariales que defienden al campo español han pedido a Ursula y a la Comisión que preside que respete la voluntad popular manifestada en el Parlamento Europeo de Estrasburgo que pide paralizar el acuerdo hasta conocer si es o no legal.
La presión por aplicar el acuerdo ya, sin esperar ni un minuto, proviene de gobiernos como el alemán y el español, que son los dos países que más coches podrían exportar sin aranceles al nuevo mercado que supone Mercosur. Aquí se sacrifica la agricultura por otros sectores, como el industrial o el automovilístico.
Y recordar que Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay ya producen todo lo que se cultiva en Europa, y más barato. Baste un solo ejemplo, Brasil tiene capacidad para producir melón todo el año. Y así como con casi todo.





