Valga la ironía. Jornadas de puertas abiertas a las importaciones. Es tal el agujero negro informativo respecto a lo que entra de países como Marruecos que la ironía está justificada. Y todo parte del propio comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, que en una reciente reunión con la Coag reconocía que no hay datos fiables de lo que entra o no por las fronteras de la Unión Europea. El comisario Hansen achaca la culpa a las aduanas de algunos países que ocultarían los datos reales.
Si esto se reconoce desde la más alta esfera, ¿qué podemos decir de las declaraciones días atrás del ministro Luis Planas respecto al control fronterizo en España? Hasta ahora todas las fuentes consultadas reconocen que los únicos controles sanitarios que se hacen a la entrada de productos de Marruecos son a ‘ojímetro’, es decir, visualmente, se comprueba que el tomate está en buen estado, pero no se comprueba en laboratorio.
La transparencia es lo deseable. Motivo por el que sería interesante que desde el Ministerio se documentase con datos y estadísticas el supuesto control en frontera de los productos que entran de Marruecos. Porque esa información no existe, y si existiese debería ser divulgada. El silencio agranda el concepto de “agujero negro informativo” del que habla la Coag.
Una visita con periodistas a los principales puertos aclararía todo. Tanto volúmenes y precios de entrada como materias activas usadas en los productos importados. Y que en el puesto fronterizo con luz y taquígrafos se mostrase de este modo si es o no real ese control a las importaciones que está en entredicho.





