¿Son las cláusulas de salvaguarda que ha aprobado el Parlamento Europeo fuera del texto de Mercosur una garantía de protección de los agricultores europeos o cortinas de humo para frenar la ola de protestas que se suceden desde hace dos meses por toda Europa?
Argumentos a favor de dichas cláusulas: disponer de un texto que dice que la Comisión puede iniciar de oficio una investigación cuando se distorsione el mercado europeo por las importaciones de Mercosur.
Argumentos en contra. Son numerosos. En primer lugar este texto de las salvaguardas está fuera del acuerdo firmado por Ursula von der Leyen en Paraguay, es decir, no está dentro del acuerdo, no puede obligar a nadie y de hecho países del Mercosur ya han dicho que no se dan por aludidos.
En segundo lugar se habla de 90 días para activar la salvaguarda, demasiado tiempo, es decir, con ese margen se inicia la recolección de un cultivo y cuando se concluye es cuando se activaría una cláusula que llegaría tarde. No serviría para nada, y menos para levantar un mercado ya hundido por bajos precios.
Y en último lugar y quizá lo más importante. Las cláusulas de salvaguarda son ambiguas, abiertas a libre interpretación y a la voluntad política. No se concreta el instrumento para activarlas, el cómo.
Y no hay precedentes de que hayan funcionado. El mejor ejemplo, el acuerdo con Marruecos que dispone de ellas, pero como si no las tuviera.





