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Vicasol mejora la liquidación del productor de pepino con esta transformación tecnológica
Un proceso para ganar en productividad y reducir costes
Desde que el agricultor descarga su pepino en el muelle de la cooperativa hasta que ese mismo producto es paletizado por una línea de brazos de robots. El proceso del pepino tipo Almería en la cooperativa se ha robotizado o automatizado casi al completo, salvo mínimas tareas manuales de supervisión. La línea de pepino tipo Almería sigue así el ejemplo de lo que ya se ha hecho con éxito en la nave donde se trabaja el tomate pera, en Vicasol 2 (La Mojonera).

Mejores liquidaciones para el socio
Nos citamos en la Puebla de Vícar (Almería) en Vicasol 1 con el director gerente de Vicasol, José Manuel Fernández, y con la responsable de marketing y comunicación, Elisabeth Marín. Queremos conocer el proyecto más reciente llevado a cabo por la cooperativa, consistente en la automatización de la práctica totalidad de todos los procesos desde que el pepino llega del campo hasta que se paletiza por robots para salir a destino.

“Ya lo hemos hecho en tomate pera con un aumento significativo de la productividad y ahora hemos comenzado en pepino con el mismo objetivo. Mejorar la organización del trabajo, abaratar costes y elevar la productividad. Somos una cooperativa y todos estos procesos redundan en una mayor liquidación para el agricultor”, describe Fernández.
Desde que el pepino llega a la cooperativa
Hacemos el recorrido completo para ver con nuestros ojos este gran cambio en la organización del trabajo de un almacén. José Manuel hace de guía y nos explica con detalle que todo el proceso es un círculo completo, que recoge casi la totalidad de procesos. Intentamos ahora describirlos someramente.

El pepino llega a la cooperativa. El agricultor lo descarga, y se despaletiza. Aquí observamos los primeros grandes brazos de robots de color amarillo que contrastarán con los de color verde del proceso final de paletización, justo en el último tramo.

Despaletizado, vaciado y volcado del pepino del pepino con los robots de brazos amarillos. De aquí el pepino pasa a una gran calibradora, al otro lado de la pared donde se pesa y separa por calibre. Se hará a continuación un llenado automático de cajas, sin intervención humana.
Vehículos no tripulados con movimiento inteligente (AGV)
Y aquí llegamos a una de las fases que más nos han sorprendido porque hasta ahora no la habíamos visto antes en ningún otro almacén hortofrutícola. Los llamados AGV, que nosotros los vamos a describir como vehículos no tripulados con movimiento inteligente.

Son ellos los que transportan esas cajas que previamente se han llenado de pepinos ya calibrados al área de envasado o confección final. Estos AGV, robots montacargas sin conductor, tienen su propio circuito dentro de la cooperativa. Transportan las cajas con pepino, evitando así que los trabajadores del almacén tengan que soportar cargas.

Como decimos estos vehículos dejan las cajas en la zona de envasado, donde se vuelven a vaciar a través de una noria mecánica, pero con el producto calibrado, con calidad comercial y “con trazabilidad”, subraya el director gerente, “el sistema controla en todo momento la trazabilidad del producto”.

Aquí el pepino pasa por una máquina donde se plastifica y se etiqueta. La labor manual de los trabajadores se reduce a colocar los pepinos en la caja ya filmados y etiquetados. Esa caja pasa a la paletización final que llevan a cabo los robots de color verde que nombramos al inicio de nuestra crónica.

Premio Europeo a la Creación de Valor Económico
Todo este proceso descrito está detrás del reciente Premio Europeo a la Innovación Cooperativa, que tanto José Manuel Fernández, como gerente, y Juan Antonio González, como presidente, recogieron en Bruselas en la categoría más preciada, la de Creación de Valor Económico. Unos galardones otorgados por la Confederación Europea de las Cooperativas Agrarias (Cogeca).
José Manuel y Juan Antonio nos muestran la estatuilla que conmemora dicho reconocimiento a la apuesta por la inversión y modernización de esta cooperativa almeriense. Nos comentan también algunos aspectos sobre la mecanización, automatización y robotización del tomate pera en Vicasol 2. Ya tendremos ocasión de verlo en otro momento, pero queremos subrayar el detalle de una calibradora inteligente, apta no solo para calibrar tomate pera por color y peso, sino también por calidad. Calibradora capaz de determinar tanto la calidad externa del tomate pera, como la interna – que no es perceptible visualmente -.

A futuro los próximos proyectos pasarán por automatizaciones en pimiento california y sandía. Son proyectos que requieren una elevada inversión y que están cofinanciados al 50% con fondos operativos de la Unión Europea.
A grandes rasgos el tomate pera es el primer producto en Vicasol, en una horquilla de entre 60 y 70 millones de kilos anuales; seguidamente el pimiento california, en torno a los 50 millones de kilos; y el pepino Almería o tipo holandés que ronda los 25 millones de kilos.






