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El impuesto al plástico se traduce en 0,45€ por cada kilo de plástico virgen
El packaging, el mundo de los envases ha dado un giro de 180 grados, con la normativa actual. Esto se traduce en el impuesto al plástico. Las empresas más grandes están sorteando la disyuntiva, mientras que las pequeñas muchas veces por desconocimiento no saben cómo enfrentar la encrucijada. Detrás está la tendencia al plastic free. La certificadora almeriense Agrocolor ayuda a las empresas a convertir el problema en oportunidad.

Plastic free o libre de plástico
Antecedentes. La norma europea que regula el plástico reciclado es la EN15343 de 2008 que posteriormente se ha desarrollado a través de un Reglamento comunitario de envases, de obligado cumplimiento. El origen de dicho Reglamento está en la corriente del Plastic free, convertida en una tendencia impulsada por los consumidores para limitar el uso de plástico virgen en los envases de los alimentos de un solo uso.

La normativa europea ha sido trasladada a nivel nacional en España a través de la Ley 7/2022 de Residuos de 8 de abril de 2022 que entraba en vigor el 1 de noviembre de 2023. El impuesto al plástico se traduce en 0,45 € por cada kilo de plástico virgen. Más recientemente en enero de 2025 se incluían en nuestro país una serie de obligaciones, que se enmarcan en un anterior Decreto 1055/22 de 27 de diciembre de 2022.

Según el marco normativo actual ya descrito y las últimas obligaciones del pasado año 2025, los envases PET tienen como obligación llevar un mínimo del 25% de plástico reciclado, pero en la práctica en numerosas ocasiones las empresas que optan por el reciclado están subiendo hasta el 90%.
Ahorro de costes y otras ventajas
Desde Agrocolor Ana Robles explica que “las grandes empresas sí lo están haciendo, pero las pequeñas muchas veces no por puro desconocimiento. Es necesaria una campaña de divulgación para explicar que de un problema se puede crear un oportunidad. Hay ventajas para las empresas por incorporar plástico reciclado y tenemos que darlas a conocer”.
A continuación Robles nos enumera cuáles son. “Cumplir con los requisitos de los clientes que nos piden porcentajes de plástico reciclado, ya sea en unas tarrinas de tomate cherry, vasos de arándanos, pepino snack o boles de ensaladas”, describe la directora de certificación de sistemas de gestión y sostenibilidad de Agrocolor.

“Las empresas hortofrutícolas que ponen en el mercado productos con marca propia pueden colocar productos de valor añadido porque el plástico reciclado es un plus para ser elegidos por clientes y consumidores que valoran dicha apuesta por la sostenibilidad y que están dispuestos a pagar un poco más por un producto más sostenible”, añade.
Y otra ventaja, en este caso de tipo fiscal, es la reducción de impuestos que supone sustituir el plástico virgen por el reciclado. Hacienda solo grava los 0,45€/kg en plástico virgen. Si se emplea reciclado, el envasador queda exento. Significa un ahorro de costes.
Agrocolor en colaboración con Externa
Pero si las ventajas anteriormente descritas, convencen, ¿cómo llevarlas a la práctica?
Aquí es donde entra Agrocolor, que en colaboración con la entidad acreditada Externa, hace la declaración de conformidad, a través de un certificado, que justifica que el envasador/fabricante usa plástico reciclado y en qué porcentaje.
“De una crisis, una oportunidad”, vuelve a repetir Ana Robles subrayando un intangible muy importante para las compañías: “La imagen. El compromiso con el plástico reciclado redunda en una mejor imagen para las empresas que pueden poner en valor así su apuesta por la sostenibilidad”.





