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Coag considera una grave irresponsabilidad la aprobación provisional del acuerdo UE Mercosur tras reconocer los propios auditores de la Comisión Europea que el sistema brasileño no puede garantizar que carne hormonada llegue a nuestras mesas
El último informe de auditoría de la Dirección General de Sanidad de la Comisión Europea publicado “DG(SANTE) 2025-0241”, acredita que el sistema brasileño de control de residuos hormonales en carne bovina presenta fallos estructurales en todas sus dimensiones críticas. Carne producida con hormonas ilegales en Europa como el estradiol, hormona prohibida como promotor del crecimiento en la UE desde 2003, podría estar en nuestras mesas con todos los certificados en regla.

La Comisión no espera al TJUE
Coag pide al Parlamento y Consejo de la UE que se opongan frontalmente a la aplicación provisional anunciada por la Comisión Europa ante la evidente amenaza que supone para la seguridad alimentaria de los 500 millones de ciudadanos europeos. Además, supone un desprecio a los cauces democráticos de las instituciones comunitarias, caso del Parlamento Europeo, al no esperar al dictamen del Tribunal de Justicia de la UE sobre dicho acuerdo (TJUE), al tiempo que da la espalda al rechazo mayoritario del sector agrario europeo.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag) ha expresado hoy su rechazo absoluto e irrenunciable a la aplicación provisional del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur anunciada por la Comisión Europea, y exige al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE que no procedan a su ratificación. La organización fundamenta esta posición en el contenido del último informe de auditoría DG(SANTE) 2025-0241, elaborado por los propios auditores de la Comisión Europea tras una inspección realizada entre el 14 y el 31 de octubre de 2025 sobre el sistema brasileño de control de residuos hormonales en animales y productos de origen animal destinados a la exportación a la UE.
«Lo que hace diferente esta denuncia de todas las anteriores es que no la formulamos los representantes de los agricultores y ganaderos: la formula la propia Comisión Europea a través de sus auditores. La misma institución que ha negociado y presionado para aplicar este acuerdo es la que ha puesto por escrito que el sistema de control de la carne brasileña presentaba fallos estructurales graves. Eso no tiene precedentes», afirmó el Secretario General de Coag.

Lo que dice el informe: 5 fallos que lo cambian todo
El informe DG(SANTE) 2025-0241 revela que el sistema de control brasileño de residuos de estradiol, hormona prohibida como promotor del crecimiento en la UE desde 2003, presentaba deficiencias en prácticamente todos sus niveles. Coag resume los cinco hechos más relevantes:
— El propio Ministerio de Agricultura de Brasil admitió por escrito que su protocolo de certificación presentaba el riesgo de avalar hembras tratadas con ésteres de estradiol sin que ese tratamiento quedara registrado, lo que permitía que carne producida con una hormona ilegal en Europa entrara en el circuito de exportación con todos los certificados en regla.
— Las explotaciones ganaderas brasileñas no estaban obligadas a comunicar a las agencias certificadoras la compra de medicamentos que contienen estradiol ni a remitir las prescripciones veterinarias. El registro era puramente interno, sin supervisión externa de ningún tipo.
— Los certificados de conformidad tenían validez anual sin ningún control adicional durante las campañas de sincronización reproductiva, que son precisamente el período en que se aplica el estradiol.
— Cuando se detectaba que animales tratados con hormonas habían sido incluidos erróneamente en certificados de exportación, no existía ningún procedimiento de notificación urgente. En la práctica, esos animales podían llegar a ser sacrificados y procesados para exportación a Europa sin que nadie actuara a tiempo.
— El servicio veterinario oficial brasileño auditaba como mínimo el 10% de las explotaciones, sin distinguir entre las de mayor y menor riesgo. Con nueve de cada diez explotaciones sin auditar, el sistema no ofrece ninguna garantía real. Solo la presión de los auditores europeos elevó ese porcentaje al 20% para las de mayor riesgo, claramente insuficiente para garantizar que la carne con hormonas llega a nuestras mesas.


Una competencia desleal avalada documentalmente
El acuerdo UE-Mercosur prevé la entrada de hasta 99.000 toneladas anuales de carne de vacuno procedente de países como Brasil con aranceles fuertemente reducidos. Los ganaderos y ganaderas europeos están sujetos a la normativa de producción más exigente del mundo: prohibición de hormonas, trazabilidad rigurosa, costes de producción significativamente superiores a los de sus competidores.
Coag formula la pregunta que, a su juicio, hace indefendible la posición de la Comisión Europea: ¿cómo puede afirmarse que existe equivalencia de estándares entre la producción europea y la brasileña cuando los propios auditores europeos acaban de documentar que el sistema de control en Brasil presentaba fallos estructurales en prácticamente todas sus dimensiones críticas?
Carne hormonada del Mercosur: 3 exigencias de Coag
Ante esta situación de carne hormonada del Mercosur, la Coag reclama:
— Al Parlamento Europeo y el Consejo de la UE que rechacen frontalmente la aplicación provisional el acuerdo UE-Mercosur.
— Que la Comisión Europea haga pública la totalidad de los informes de auditoría sobre Brasil y los demás países del Mercosur, incluyendo los datos históricos de controles de residuos en frontera de los últimos diez años.
— Que la Comisión Europea investigue y cuantifique el perjuicio económico causado al sector ganadero europeo por haber competido durante años con carne producida bajo estándares que sus propios auditores han reconocido como insuficientes.
«Si esto no es razón suficiente para paralizar la ratificación del acuerdo, nos preguntamos qué tiene que ocurrir para que la Comisión Europea deje de ignorar las serias amenazas para la seguridad alimentaria de los europeos», concluyó el secretario general de Coag, Miguel Padilla.






