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Naturinda ha introducido en la actual campaña 2025/26 una referencia más en calabacín. Se trata del amarillo, que produce y comercializa por primera vez. Esta especialidad se suma al calabacín redondo, al blanco y al blanco mini que completan un catálogo muy variado, donde el calabacín verde tradicional sigue estando en el epicentro de esta diversa gama.
Con miembros del equipo de Naturinda hacemos varias visitas por fincas del Poniente almeriense para conocer agricultores que llevan más de una década trabajando con esta comercializadora, asentada en el Polígono Ciudad del Transporte, en La Mojonera, junto a la autovía del Mediterráneo.

Envasado en campo en calabacín
Los hermanos Cara, Francisco y Pepe, llevan con Naturinda desde la campaña 2013/14. Cuatro hectáreas dedicadas al calabacín verde tradicional. El invernadero que nos muestran es de una variedad bien conocida, como Homero, calabacín que estos años atrás han podido conducir hasta el mes de junio.
Les preguntamos por el envasado en campo en cajas de cartón de 5 kilos. “De esos céntimos que irían a la confección en el almacén, a los agricultores al hacerlo en la propia finca nos cae algo, ¿no? Pues sí”, comenta de forma retórica Pepe, refiriéndose a cómo Naturinda repercute en la liquidación final a sus agricultores esos céntimos que de otro modo se destinarían al empaquetado en el almacén.

La gama completa de calabacín de Naturinda se hace bajo la filosofía del envasado en campo. De cara al productor tiene la ventaja de poder mejorar el precio, y de cara al cliente en destino el concepto es la frescura.
“En el mismo día que se recolecta el producto puede salir a destino, ya que el agricultor lleva el calabacín envasado en campo a nuestras instalaciones y enseguida se fleta en camión. Frescura máxima”, describe Pompeyo Arias, gestor de producto de calabacín en Naturinda.

Calabacín verde tradicional
Pompeyo es un comercial al que le agrada pisar campo: “A mí me gusta visitar con frecuencia a nuestros agricultores, no puedo vender un producto si no lo conozco de primera mano. Así que dedico casi a partes iguales mi tiempo en la oficina en el departamento comercial y en el invernadero”.
Naturinda ha logrado cerrar un calendario completo de calabacín verde tradicional todo el año. Doce meses, dirigiéndose gran parte al mercado de exportación a países como Alemania y Francia, entre otros.
“Llevamos ya muchos años en calabacín con Naturinda porque nos gusta su forma de trabajar. En todo este tiempo no hemos tenido problemas de ningún tipo, y eso es decir mucho”, refieren los hermanos Cara.

Especialidades de calabacín
Queremos ver en campo también las especialidades de calabacín, así que nos acercamos a otra explotación para conocer a un agricultor que lleva bastantes años cultivando calabacín blanco y que este año por primera vez se ha adentrado también en el calabacín amarillo. Es Bernabé Castaño.
“Le he cogido el manejo a las especialidades. Y me gustan”, nos dice Bernabé, mientras corta algunos frutos de calabacín amarillo, que también envasa en el propio invernadero en cajas de cartón de 5 kilos.

“Envasarlos aquí evita rayaduras y golpes, mejorando así la calidad y la vida poscosecha”, añade el agricultor.
En este sentido, Esther Lozano, directora técnica de Naturinda y también responsable de calidad, nos explica la tarea de asesoramiento, en todas las tipologías y más si cabe en las especialidades: “Cuidamos mucho la calidad de frutos, la vida poscosecha en especialidades como el blanco y el amarillo. Y estamos encima del agricultor para poder asesorarlo en todos los momentos fenológicos del cultivo”.

Calabacín amarillo
Lozano nos cuenta que desde el departamento técnico estudian las fechas adecuadas de cada tipología. Tanto el calabacín amarillo como el blanco demandan frío, recomendándose ambos para octubre, con idea de poder llegar hasta abril, incluso el blanco es susceptible de trasplantes del mes de noviembre.
En calabacín blanco Naturinda cubre casi todo el año, y en amarillo ya alcanza los ocho meses, según corrobora Pompeyo Arias. “Con nuestra experiencia y cartera de clientes logramos estabilidad en precios, sin picos, en las especialidades de calabacín”, añade Arias.

Antes de despedirnos queremos conocer la opinión del agricultor. Preguntamos a Bernabé, si para producir en amarillo o en blanco, hay alguna clave: “Sí, la hay. La constancia. Son calabacines fáciles de llevar, plantas abiertas, van un poco más lentas en el engorde, pero el manejo es sencillo. Pero la clave de todo es ser constante”.

Finalizamos el recorrido en las propias instalaciones de Naturinda donde nos muestran las distintas referencias, ya sean de calabacín verde, redondo, blanco largo y mini o amarillo, antes de cargarse en camión. Una gama completa en colores y formas con la que se cubre cada vez un calendario mayor.











