
Ayer estuve en una finca de un agricultor de San Agustín viendo sus pimientos. Como es lector habitual de este blog, al rato de estar recorriendo su invernadero, tuvo la confianza suficiente para explicarme la preocupación que siente porque en su comunidad le han subido más 14 céntimos el coste del metro cúbico de agua para riego.
Aunque el tema era la campaña de pimiento, sus precios y calidades, al final acabamos hablando del agua, una cuestión que en los últimos días ha saltado a la palestra de los medios de comunicación nacionales por el escándalo de Acuamed.
Esta campaña el agua es una cuestión máxima de actualidad, sobre todo si tenemos en cuenta que es rara la comunidad de regantes que en los últimos tiempos no haya subido el precio medio de su agua, aunque solo sea en unos pocos céntimos. Sin embargo, la comunidad de este agricultor no ha subido ese coste un céntimo, ni dos, ni tres ni cuatro, sino que han sido más de 14 céntimos, como reza en la carta que me entregó.

Una misiva que ha llegado en las últimas semanas a los comuneros de Sol y Arena y en la que se indica que desde el 1 de enero de este nuevo año se incrementa el precio del metro cúbico exactamente en 14,46 céntimos, lo que supone llegar a los 0,39 céntimos. Este mismo comunero me mostró facturas de meses atrás de cobros a 0,24 céntimos/metro cúbico.
La carta, que resume los acuerdos a los que llegó la Asamblea de Sol y Arena en diciembre pasado, argumenta que esta subida se debe al supuesto endeudamiento que habría encontrado la nueva directiva entrante. No voy a entrar en el fondo porque la contabilidad interna de una comunidad de regantes no solo se escapa a un blog, sino a las matemáticas mismas. Simplemente me detengo en el dato objetivo de esta drástica subida del agua, que da argumentos a quienes defienden otras alternativas al agua desalada, como pueden ser los excedentes de agua de la presa de Rules (Granada). Excedentes que se están arrojando al mar para luego ser desalados por la vecina desaladora de Balerma. Un círculo rocambolesco. Tirar para después desalar.
A tener de este documento parece quedar claro que el agua de la desaladora de Balerma supone un sobrecoste al agricultor del Poniente almeriense. Viendo el patio como ésta, y leyendo que altos directivos de Acuamed deben rendir cuentas de su gestión, se antoja que el agua para uso agrícola en este país es una jaula de grillos y como siempre es el eslabón más bajo de la cadena el que tiene que anchar más el bolsillo.





